
Una malla electrosoldada bien colocada exige cuidar los solapes y el recubrimiento. Son detalles que marcan la diferencia entre una solera duradera y una con fisuras.
Por qué importan los solapes
Los paneles de mallazo deben solaparse para que la armadura sea continua y transmita las tensiones. Un solape insuficiente crea puntos débiles donde el hormigón puede fisurar.
Cuánto solapar
Como regla práctica, se solapan al menos dos cuadrículas (y nunca menos del mínimo que fije el cálculo según la EHE). En soleras domésticas es habitual un solape de 20-30 cm; consulta siempre el proyecto.
El recubrimiento de hormigón
La malla debe quedar embebida con el recubrimiento mínimo que protege el acero de la corrosión. Se garantiza con separadores que la mantienen a la altura correcta sobre el encofrado o el terreno.
Errores habituales
Apoyar la malla en el suelo (queda sin recubrimiento), solapes cortos, separadores insuficientes o pisar la malla hasta hundirla. Todos reducen la eficacia de la armadura.
Buenas prácticas
Distribuye separadores de forma regular, ata los solapes, respeta el recubrimiento y mantén la malla en su posición durante el hormigonado.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debe solapar la malla electrosoldada?
Al menos dos cuadrículas y nunca menos del mínimo de cálculo; en soleras domésticas suele rondar 20-30 cm. Sigue siempre el proyecto y la EHE.
¿Por qué usar separadores?
Para mantener la malla a la altura correcta y garantizar el recubrimiento de hormigón que la protege de la corrosión.
¿Qué pasa si el solape es insuficiente?
La armadura pierde continuidad y aparecen puntos débiles donde el hormigón tiende a fisurar.
